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La política económica importa: El ejemplo de Botsuana frente a Sudáfrica y Zimbabue

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¿Cuál es el mejor argumento contra el estatismo?

Como libertario, mi respuesta es que la libertad es preferible a la coacción. La libertad también está siempre por encima de la prosperidad. Por ejemplo, el gobierno podría estimular la producción económica obligando a trabajar a la gente siete días a la semana, pero esa política sería odiosa e indefendible.

Como economista, tengo una perspectiva más utilitaria. El mejor argumento contra el estatismo es que sencillamente no funciona. Las naciones con más gobierno y más intervención normalmente funcionan peor comparadas con países similares en otros aspectos, pero con gobiernos pequeños y mercados libres.

Por eso normalmente presento a mi amigos izquierdistas mi cuestionario de dos preguntas. Les pregunto el nombre de un país, en cualquier lugar del planeta y en cualquier momento de la historia, que, o bien se ha hecho rico con políticas estatistas, o bien a experimentado niveles superiores de crecimiento con políticas estatistas.

Nunca tienen una respuesta. O, para ser más concreto, nunca tienen una respuesta apropiada, ya que Suecia (su respuesta refleja) se hizo rica cuando el gobierno era pequeño y ha ido dando tumbos desde que se impuso un gran estado del bienestar.

Y si están dispuestos a tener una discusión extendida, mi siguiente paso es comparar el rendimiento a largo plazo de jurisdicciones amistosas con el mercado con jurisdicciones estatistas. Ya comparemos a Chile con Venezuela, Corea del Norte con Corea del Sur o Hong Kong con Argentina, los resultados siempre muestran que la libertad económica es la receta para el crecimiento y la prosperidad.

Cuando les pido que indiquen una nación estatista con décadas de buenos resultados, no tienen una respuesta. O, para ser más concreto, no tienen ninguna respuesta apropiada, ya que China (su respuesta refleja) solo empezó a crecer una vez se liberalizó parcialmente su economía.

Estoy pontificando sobre este tema porque un lector me envió este fuerte contraste entre la Botsuana amiga del mercado y el antro estatista de Zimbabue. No puedo avalar las cifras, aunque parece que algunas de ellas provienen del Índice de Libertad Económica de la Heritage Foundation.

La lección evidente es que una buena política está produciendo resultados enormemente superiores en Botsuana.

Pero quería una confirmación independiente, ya que no todo lo que se ve en Internet es cierto (¡sorpresa!).

Así que acudí a Human Progress, el inestimable portal de datos creado por Marian Tupy, y descargué más de 50 años de datos de PIB por cabeza ajustado a la inflación ($2010) en Botsuana, Zimbabue y Sudáfrica.

Los resultados, por decirlo suavemente, son asombrosos. Botsuana ha disfrutado de un crecimiento mucho más rápido que Sudáfrica y Zimbabue ha sufrido un terrible estancamiento.

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El rendimiento anémico de Sudáfrica no me sorprende.

Y supongo que la diferencia entre Botsuana y Zimbabue tampoco debería sorprenderme. Después de todo, Marian ya escribía acerca de la diferencia entre Botsuana y Zimbabue en 2008:

Qué diferente, pensé, era Zimbabue de Botsuana, la última de las cuales es segura y cada vez más próspera. ¿Pero cuál es la razón de estas sorprendentes diferencias entre los dos vecinos? Resulta que mucha de la diferencia deriva del grado de libertad que disfruta cada población.

He aquí algo que este escribía sobre Botsuana:

Como señalaba Robert Guest, de The Economist, en su libro de 2004, The Shackled Continent: “En los últimos 35 años, la economía de Botsuana ha crecido más rápido que ninguna otra en el mundo”. Según Scott Beaulier, un economista del Beloit College, “Khama adoptó políticas a favor del mercado en un frente amplio. Su nuevo gobierno prometió impuestos bajos y estables a las empresas mineras, liberalizó el comercio, aumentó las libertades personales y mantuvo bajos los tipos marginales del impuesto de la renta para evitar la evasión de impuestos y la corrupción”. (…) La apertura económica ha sentado bien a Botsuana. Entre 1966 y 2006, su tasa de crecimiento compuesto anual de PIB por cabeza fue del 7,22% (más que el 6,99% de China). Su PIB por cabeza (ajustado a la inflación y paridad de poder adquisitivo) aumentó de 671$ en 1966 a 10.813$ en 2005.

Y he aquí algunas de sus observaciones acerca de Zimbabue:

Casi todas las 4.000 granjas del país propiedad de blancos fueron invadidas por bandas organizadas por el estado. Algunos de los granjeros que se resistieron a las expropiaciones de tierras fueron asesinados, mientras que otros se marcharon al extranjero. (…) El sector agrícola se vino pronto abajo y con él la mayoría de los ingresos fiscales y las reservas de divisas extranjeras de Zimbabue. (…) El gobierno ordenó al Banco de la Reserva de Zimbabue imprimir más dinero, disparando la primera hiperinflación del siglo XXI. (…) La respuesta de Mugabe a la economía en decadencia fue aumentar el patrocinio del estado y la intensidad del saqueo.

No hace falta decir que nada ha cambiado en la década que ha pasado desde que se escribió ese artículo. Aunque ojalá que la reciente destitución de Mugabe pueda llevar a una mejor política en Zimbabue (sería difícil moverse en la dirección incorrecta, aunque Venezuela es la prueba de que es posible un mayor deterioro).

Acabemos con un vídeo que compartí hace tres años, pero merece un segundo visionado, ya que estamos considerando el éxito comparativo de Botsuana.

Economic Freedom: How Botswana Turned Things Around

Por cierto, nadie sugiere que Botsuana sea perfecto. De hecho, ni se acerca a ello.

Según el ránking de libertad económica del Instituto Fraser, Botsuana está clasificada en el número 50 del mundo, lo que significa que no está ni siquiera en el cuartil superior. Y su última puntuación de 7,37 (sobre 10) está muy por debajo de los 8,97 del primer clasificado, Hong Kong.

Pero no hace falta ser rápido para ganar una carrera. Solo hay que ser más veloz que tus competidores. Y, en el continente africano, Botsuana tiene la mayor libertad económica.

PS: Mi expectativa es que Sudáfrica se mueva en la dirección incorrecta, al menos en términos relativos, si no absolutos.

PPS: Si os ha gustado la “historia de dos vecinos” de la comparación entre Botsuana y Zimbabue al principio de este artículo, probablemente disfrutéis con esta comparación entre Detroit e Hiroshima y esta comparación entre Hong Kong y La Habana.

Originally published at International Liberty

Daniel J. Mitchell is a top expert on fiscal policy issues such as tax reform, the economic impact of government spending, and supply-side tax policy. He holds a Ph.D. in economics from George Mason University. His blog is Liberty – Restraining Government in America and Around the World.

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